Aquellas letras perdidas en la inmensidad del altar pagano que ilumina... aquellas letras que se encuetran en la habitación prohibida de la razón... aquellas letras que palpitan... ese es el corazón de piedra verde

domingo, septiembre 18, 2005

"Al fin pudimos"

Anoche al fin pude sentir tus penas y sentir tu respiración mas latente que antes... anoche al fin, estuviste a mi lado, compartiendo la misma sábana azul y las mismas esperanzas de alcanzar aquella estrella que ronda nuestra cama y que juega con nuestros cuerpos postrados en este lecho.

Finalmente pudimos encontrar aquella razón que necesitábamos para justificar nuestras esperanzas, pudiste darte cuenta que el sabino canta alrededor de la hoguera que representa tu pequeña mente aún de niño y danza cual mixteco en fiesta de Miclantecuhtli, también descubriste que el sigilo que guardabas tan celosamente está siendo excluido de tu razón y comienzas a mutar en algo más que carne y hueso... comienzo a notar que te transfiguras cual alcatraz al amanecer y rompes mis labios en los que descansa la llama que te ve partir...

Anoche al fin encontramos descanso, aquel sabino que nos espía con candor en las ramas sabrá guardar tu secreto, sabrá comprender que no eres más carne y hueso, que eres algo mas que no pertenece a este lugar, sabrá también que comienzas tu viaje y que si no vuelves; sabrá añorarte con su espejo reflejado en estas manos...

Estas manos que carecen de sueño y pudor, de caricias y melancolía, de respeto e ilusión; estas manos que sólo son un préstamo para plasmar palabras sin sentido, palabras que se caen por no tener dueño... palabras que no tienen lecho.

Anoche al fin te tuve entre mis sábanas, estuviste a mi lado y respondiste sin reparos a mis dudas... al fin te encuentro tranquilo y con esa gratitud que caracteriza tus pupilas, al fin... pude ser tuya; y que el sabino, siga cantando...