Aquellas letras perdidas en la inmensidad del altar pagano que ilumina... aquellas letras que se encuetran en la habitación prohibida de la razón... aquellas letras que palpitan... ese es el corazón de piedra verde

jueves, agosto 11, 2005

"En Espera"

Espero que tengas velas aromáticas, pero un olor muy sutil, que no te empalague.

Espero verte en la puerta y que me des la bienvenida.

Te llevo a la cama y en el buró de al lado se encuentra un plato con mi fruta favorita, un poco de chocolate, un poco caliente para que no se pierda la sensación.

Sigues recostado y estoy encima de ti.

Derramo chocolate sobre tu abdomen, te doy a probar con las yemas de mis dedos, te gusta y te doy un beso, tengo un pedazo de kiwi en la boca y lo tomas, te gusta y quieres mas... y te complazco.

Después termino de limpiar los restos que quedaron con mi lengua, espero que mi arete no te moleste, pero respondes que te agrada y hasta te da cosquillas, encuentro una pañoleta y la amarro a tus manos, encuentro un lugar perfecto para enganchar en la cama.

Tu cama, mi cama, nuestra cama por esta noche.

Accedes sin reproches.

Te pregunto que es lo que te gusta, te susurro al oído que me gusta tu cuerpo, que lo disfruto y que tu hagas lo mismo conmigo.

Muerdo tu oreja, te quejas pero me pides que siga, acaricio tu cuello y lo devoro con paciencia.

Comienzo a bajar las caricias y los besos se van prolongando.

Dudo, lo pienso, pero me dejo llevar y sigo, la sensación mas extraña que he experimentado y que pensé nunca llegaría a realizar, lo estoy haciendo, no me arrepiento, de hecho, me gusta, y tu, ahí, indefenso, solo puedo ver tu cara de placer, de agonía, de... no se, simplemente continuo... termino y me pides que te quite la pañoleta.

Lo pienso, y te la quito, me abrazas, y te hago a un lado, te beso y tu correspondes, me volteas y pones contra tu pecho.

Estoy acostada... y no se como va a terminar la noche.

Eso... eso depende de ti.