"Dos Veces"
Dos veces antes de despertar.
La primera llegó en el momento más inesperado... ella pensó que ver una disputa familiar en medio de un restaurante no la alteraría demasiado... pero se equivocó; con lágrimas en los ojos admiraba el espectáculo de la riña, los celos y los gritos de sus acompañantes aquel caluroso día de invierno eran tan efusivos que no encontró una forma de justificarlos ante sus pupilas.
Con la mano derecha seca sus lágrimas que ya han mojado su almohada, mira el reloj y observa que son las 4:27 de la madrugada... se endereza y piensa en lo que acaba de suceder... no lo entiende, las lágrimas son verdaderas... y el dolor que generó la imagen del restaurante también lo es.
Vuelve a acostarse e intenta retomar alguna de las imágenes que tuvo minutos antes levantarse y palpar mojadas sus mejillas; al parecer lo consigue, pero la escenografía ha cambiado...
Luz tenue, gritos por todos lados, una casa llena de regalos, servicio completo de banquete y ella... en un vestido blanco.
No lo comprende al principio, damas de compañía, ella que se quiere dar un baño, ellos que la presionan para que se arregle, y los invitados listos para la ceremonia. Ella logra meterse a la ducha, con el vapor inundando sus ideas, y sus manos por alguna razón llenas de lodo, después de unos minutos de reflexión, unas campanas alteran su concentración y regresa al baño en donde se está limpiando las penas que no entiende.
Sin aviso alguno, un hombre alto, delgado, de tez clara, cabello negro, barba, de “esas” que están de moda, una sonrisa despiadada y ojos muy redondos, negros y grandes, interrumpe en el baño haciendo que el vapor se desvanezca, y así como está ella, desnuda y con las gotas de agua escurriendo por el cuerpo, la toma entre sus brazos y la besa de una forma que no había sentido antes, él, ahí, con sus jeans y su playera sin prisa, ella, con la piel fresca y con olor a clavel; se abrazan y tocan, se miran a los ojos y ella comprende el significado del vestido blanco... es su boda.
Sin palabras queda ella al escuchar el sonido de aquella voz, seguramente muy familiar, pero para ella era como su primer encuentro, voz clara y cálida, tono medio y varonil; armoniosa en su conjunto, le susurra al oído que está será la tarde en que tonahtiu, las estrellas y el conejo que reside en la luna se unirán a la magia que se vería en unas cuantas horas...
Sin saber que contestar, ella sube desesperada una habitación que no encuentra, la casa es diferente, es la suya, en la que paso su infancia, pero se mezcla con la que ahora comparte con sus 4 vecinos... es confuso, los colores son diferentes, pero logra encontrar su recámara y entra sin pensarlo...
Abre la puerta y se encuentra con diferentes rostros, unos familiares, otros confusos y algunos mas, desconocidos... rápidamente la comienzan a vestir, el vestido blanco es inimaginable, de esos con los que sólo sueñas, sin descripción; una mano conocida la toma por la espalda y comienza a abotonar desde la cintura hasta la media espalda, otra mas le toca la cara y la maquilla, y aquella que se quiere esconder, pretende peinarla... pero ella sabe que el único placer que tendrá en esta tarde será ese, el de peinarse, ella lo intenta, pero al verse rodeada como si fuese la atracción principal del circo, se desespera y sale corriendo para darse ese gusto sola, sin que nadie la mire y cuestione lo que hará con su cabello... las campanas vuelven a sonar, todos se apresuran y salen corriendo, le dicen que la esperan en la iglesia, que la misa está por comenzar y que tiene que llegar a tiempo...
Ella sin saber como reaccionar sólo asienta con la cabeza, pero al quedarse sola y su cabello enmarañado, decide salir y entrar a la primer estética que se le cruce en su largo camino a la iglesia, mira sus zapatos, por alguna extraña razón son rojos, sale de la casa y está lloviendo, ella no lo piensa y sale así, vestida y sin otra meta en la cabeza que no sea el tener el peinado ansiado para el evento. Llega a la esquina y mira la estética, decide cruzar la calle y cuando reacciona su vestido está lleno de manchas de lodo, un auto pasó sin mesura y le ha salpicado...
Entra al lugar y de inmediato la atienden, ella se mira al espejo y por fin cae en cuenta de los hechos tan rápido que han transcurrido desde su llegada...
Comienza a rodar la primer lágrima, le toman el cabello para peinarlo, escucha las campanas nuevamente, se mira el vestido, recuerda a los invitados, vuelve a saborear los besos que le dieron en el baño, recuerda la casa que desconoce por momentos... y las manchas que alguna vez mancharon el vestido... están siendo lavadas por las más dulces y puras lágrimas que sólo en sueños como este se encuentran...
Ahora es la mano izquierda la que limpia las mejillas, ahora son las 5:24 de la madrugada... han sido dos las veces que ha llorado, se endereza afligida y suspirando, las lágrimas de madrugada han mojado no solo su cara y su almohada, sino también su soledad...
La primera llegó en el momento más inesperado... ella pensó que ver una disputa familiar en medio de un restaurante no la alteraría demasiado... pero se equivocó; con lágrimas en los ojos admiraba el espectáculo de la riña, los celos y los gritos de sus acompañantes aquel caluroso día de invierno eran tan efusivos que no encontró una forma de justificarlos ante sus pupilas.
Con la mano derecha seca sus lágrimas que ya han mojado su almohada, mira el reloj y observa que son las 4:27 de la madrugada... se endereza y piensa en lo que acaba de suceder... no lo entiende, las lágrimas son verdaderas... y el dolor que generó la imagen del restaurante también lo es.
Vuelve a acostarse e intenta retomar alguna de las imágenes que tuvo minutos antes levantarse y palpar mojadas sus mejillas; al parecer lo consigue, pero la escenografía ha cambiado...
Luz tenue, gritos por todos lados, una casa llena de regalos, servicio completo de banquete y ella... en un vestido blanco.
No lo comprende al principio, damas de compañía, ella que se quiere dar un baño, ellos que la presionan para que se arregle, y los invitados listos para la ceremonia. Ella logra meterse a la ducha, con el vapor inundando sus ideas, y sus manos por alguna razón llenas de lodo, después de unos minutos de reflexión, unas campanas alteran su concentración y regresa al baño en donde se está limpiando las penas que no entiende.
Sin aviso alguno, un hombre alto, delgado, de tez clara, cabello negro, barba, de “esas” que están de moda, una sonrisa despiadada y ojos muy redondos, negros y grandes, interrumpe en el baño haciendo que el vapor se desvanezca, y así como está ella, desnuda y con las gotas de agua escurriendo por el cuerpo, la toma entre sus brazos y la besa de una forma que no había sentido antes, él, ahí, con sus jeans y su playera sin prisa, ella, con la piel fresca y con olor a clavel; se abrazan y tocan, se miran a los ojos y ella comprende el significado del vestido blanco... es su boda.
Sin palabras queda ella al escuchar el sonido de aquella voz, seguramente muy familiar, pero para ella era como su primer encuentro, voz clara y cálida, tono medio y varonil; armoniosa en su conjunto, le susurra al oído que está será la tarde en que tonahtiu, las estrellas y el conejo que reside en la luna se unirán a la magia que se vería en unas cuantas horas...
Sin saber que contestar, ella sube desesperada una habitación que no encuentra, la casa es diferente, es la suya, en la que paso su infancia, pero se mezcla con la que ahora comparte con sus 4 vecinos... es confuso, los colores son diferentes, pero logra encontrar su recámara y entra sin pensarlo...
Abre la puerta y se encuentra con diferentes rostros, unos familiares, otros confusos y algunos mas, desconocidos... rápidamente la comienzan a vestir, el vestido blanco es inimaginable, de esos con los que sólo sueñas, sin descripción; una mano conocida la toma por la espalda y comienza a abotonar desde la cintura hasta la media espalda, otra mas le toca la cara y la maquilla, y aquella que se quiere esconder, pretende peinarla... pero ella sabe que el único placer que tendrá en esta tarde será ese, el de peinarse, ella lo intenta, pero al verse rodeada como si fuese la atracción principal del circo, se desespera y sale corriendo para darse ese gusto sola, sin que nadie la mire y cuestione lo que hará con su cabello... las campanas vuelven a sonar, todos se apresuran y salen corriendo, le dicen que la esperan en la iglesia, que la misa está por comenzar y que tiene que llegar a tiempo...
Ella sin saber como reaccionar sólo asienta con la cabeza, pero al quedarse sola y su cabello enmarañado, decide salir y entrar a la primer estética que se le cruce en su largo camino a la iglesia, mira sus zapatos, por alguna extraña razón son rojos, sale de la casa y está lloviendo, ella no lo piensa y sale así, vestida y sin otra meta en la cabeza que no sea el tener el peinado ansiado para el evento. Llega a la esquina y mira la estética, decide cruzar la calle y cuando reacciona su vestido está lleno de manchas de lodo, un auto pasó sin mesura y le ha salpicado...
Entra al lugar y de inmediato la atienden, ella se mira al espejo y por fin cae en cuenta de los hechos tan rápido que han transcurrido desde su llegada...
Comienza a rodar la primer lágrima, le toman el cabello para peinarlo, escucha las campanas nuevamente, se mira el vestido, recuerda a los invitados, vuelve a saborear los besos que le dieron en el baño, recuerda la casa que desconoce por momentos... y las manchas que alguna vez mancharon el vestido... están siendo lavadas por las más dulces y puras lágrimas que sólo en sueños como este se encuentran...
Ahora es la mano izquierda la que limpia las mejillas, ahora son las 5:24 de la madrugada... han sido dos las veces que ha llorado, se endereza afligida y suspirando, las lágrimas de madrugada han mojado no solo su cara y su almohada, sino también su soledad...

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